Pancho me ha dejado sola, con el maldito paquete, y no se que hacer, bueno, si lo se pero no me atrevo a hacerlo. No lo quiero. Me fastidia. Me fastidia que Pancho no asuma las cosas como deben ser. Imbecil. Imbecil yo también por no tener cuidado. Mamá siempre me decía que tuviera cuidado con lo que hacía pero cuantas veces la he mandato al diablo a la vieja fastidiosa esa. A veces creo que no la quiero. Me manda siempre a hacer las cosas, cocinar, lavar, cuidar a mis hermanos. ¿Acaso yo he pedido nacer en esta familia de porquería?. Me revienta ser la mayor. Me revienta que mis hermanos y hermanas sean tan descuidados. Me revienta que mi padre sea un borracho. No recuerdo ninguna etapa de mi vida verlo sobrio. Todo lo que se gana en sus cachuelos se lo gasta en trago y mujeres, Y mamà no dice nada. Nunca le dice nada, le teme. ¿Como no temer a un borracho desgraciado que siempre viene a pegar a su mujer, a sus hijos, a mi misma? Lo odio, pero más odio a mi madre por haber traido al mundo hijos con un padre como el mio. Los hombres son una basura, hasta Pancho es una basura. apenas se enteró me ha dejado sola. ¡Mierda!.
Patty me sacó el año pasado a una fiesta, me dijo que iban a ir los chicos de su instituto, por eso me animé y cuando la vieja estaba durmiendo me salí a escondida de la casa. Total, tanto trabajo en casa me merecía un descanso y papá nunca se daba cuenta si estaba o no, ademas siempre se quedaba los sabados de amanecida con sus amigos emborrachándose en alguna cantina o en una esquina, o en cualquier parte.
Recuerdo una vez que de pequeña con mi mamá salimos a buscarlo un domingo por la mañana y lo encontramos tirado a unas cuadras de la casa, sin zapatos, cochino, con los bolsillos vacios, le habían robado al viejo borracho ese. Estaba tan mareado que balbuceaba tirado en el suelo, mamá se acercó para levantarlo y entre ambas lo llevamos a casa. Cuando se despertó por la tarde empezó a gritar, que quien le había quitado su billetera, que seguro era mi mamá, se levantó y la empezó a pegar mientras mamá le decia que no, tratando de explicarle, pero él no escuchaba, le pegaba y yo quize defender a mi vieja pero él me dió una bofetada tan fuerte que me hizo casi volar, siguió pegando a mi vieja hasta cansarse. Busco luego entre las ropas de mi mamá, entre las ollas, en el cuarto, encontró una latita donde mi vieja guardaba el dinero que guardaba de lo poco que ganaba lavando ropa, se llevó el dinero no sin antes patear a la vieja que estaba en el suelo, agarró la bacinica donde por las noches haciamos nuestras necesidades y se lo aventó, luego tomó un balde donde teníamos agua y se lo arrogó diciendo que no fuera tan cochina ni ratera. Se fue y no apareció sino dos semanas después, viniendo nuevamente borracho. Siempre ha sido así. Lo detesto. Ojalá se muriera, asi seríamos más libres. Total, no aporta nada en casa y solo viene cuando se acuerda, para dormir, para abusar de la vieja, hacerle más hijos. Ahora somos siete. ¡Siete hijos viviendo en una cobacha, en un cuchitrín!. A veces no tenemos que comer, mis hermanos van al mercado y roban algunas cosas, pobres chibolos, se las tienen que ingeniar para sobrevivir.
Con Patty nos conocemos desde cuando eramos pequeñas, siempre hemos sido unidas, a veces la envidio porque ella si tiene la familia que yo no tengo. Su papá es un buen hombre y su mamá a veces nos regala comida, en las navidades, recuerdo, de pequeña me regalaba unas muñecas simples, pero que para mi eran bellisimas, y yo era feliz algunos días. Patty también me regalaba ropa, la ropa que ya se le hacia vieja, pero que para vi era nueva. Yo quiero más a la mamá de Patty que a mi propia madre. Talvez mi madre no tenga la culpa pero siento un rencor por la vida a la que nos ha condenado a vivir a mi a mis hermanos al haberse juntado con un hombre tan ruín como mi padre. A veces siento pena por ella, pero más siento pena por mi.
Apenas si he terminado la primaria, me quedé en segundo se secundaria, tuve que dejarlo para ir a acompañar a mi mamá a lavar la ropa de la gente rica. Pucha, la primera vez que fui con ella a una casa de una familia de plata creí que entraba a un palacio, aun cuando ibamos de frente a la zona del lavado, todo era tan limpio, con mayolicas, con un piso bonito, con pasto a la entrada, y una piscina en el fondo donde los hijos de la señora se bañaban y jugaba, riéndose, alegres. Allí me di cuenta de lo pobre que eramos, de lo injusto de la vida, de lo poco que yo misma era.
Para ir a la fiesta Patty me prestó su ropa que ya no usaba y unas zapatillas que aunque viejas para ella yo las veía bien. Al llegar me presentó a unos chicos y entre ellos a un primo suyo, Pancho. La verdad que estaba guapísimo, me gustó desde la primera vez que lo vi. Es alto, morocho, ni flaco ni gordo, y muy alegre. Estuvimos charlando y bailando toda la noche. Era una de las pocas veces que podía divertirme, que saqué provecho de cada momento. Llege al amanecer a casa y entré sin que mamá se diera cuenta. Desde esa vez me escapaba de casa para ver a Pancho. Me llevába a comer, a pasear, al cine. Me enamorè de él y pensé que él de mi.
Toda la semana hacía las coas de la casa, ayudando a mi vieja, a mis hermanos, viendo a mi padre que jamás va a cambiar, borracho, jodiendo a la vieja, a sus hijos, jodiendome a mi, a nuestras vidas. ¿Por que no se muere, no se intoxica y revienta un día por la calle, lo atropella un carro, le cae una bala perdida, lo matan... o cualquier otra cosa? ¿por que no desaparece de nuestras vidas? El fresco ese le roba ahora a mi mamá lo poco que se gana. ¡Desgraciado!.
Pancho a veces me llevaba a un bar a tomar y yo lo aceptaba porque me sentía a gusto con él. Nos besábamos, nos acariciábamos, nos tocábamos. Me gustaba que me acariara, que tomara mi cabello, besara mi cuello. Me gusta esa sensación. Desde la primera vez que lo vi me habia gustado, y en la noche de la fiesta, mientras nadie nos miraba él me habia besado y yo respondido a sus besos. Un día me propuso hacerlo, yo no estaba tan segura, jamás habia estado con un chico, apenas si conocia los besos y las caricias que en la televisión habia visto, en las películas, en el cine. Sabia que todos los chicos lo hacen y yo porque no. Pancho besa bonito, no como otros idiotas con los que me crucè antes. Recuerdo a Juan, un chico de la iglesia, lo había conocido llendo a buscar comida a la parroquia. Yo tenía apenas 13 o 14 años creo y el tenia 17. Desde que nos conocimos me gustó y el me llevaba al patio trasero de la parroquia y alli nos besábamos como dos adolescentes que empezábamos a experimentar los calores de nuestros cuerpos, pero él era mayor y quería algo más. Una vez me tocó los pechos y yo me estremecí y le dije que no lo hiciera, a pesar de que en mi interior me habia gustado que lo hiciera y el me prometió no volverlo a hacer, pero otro día mientras nuevamente nos besábamos, detrás de la parroquia mientras adentro se escuchaba la misa a través de los altaparlantes, él empezó a besarme y acarciarme mientra yo hacia lo mismo, acercando nuestros cuerpos sientiendo su sexo detras de su pantalón. Supe que era su sexo que buscaba el mio pero yo no queria hacerlo aun, me sentia que aun no estaba preparada, ademàs no quería terminar como mi mamá llena de hijos, malogrando se vida para siempre. Juan me besaba y apretando mi cintura frotaba su sexo y yo quize parar, entonces el me agarró fuertemente las manos y me hizo caer sobre unas bolsas llenos de cereales que la parroquia almacenaba para los desayunos de la semana. Yo tenía un vestido que Patty me habia regalado. Juan agarró unas de mis piernas mientras se habia colocado encima mio y empezo a subirme el vestido mientras yo le decia que no, pero el era mas grande y mas fuerte, puso su mano en mi boca y tuve miedo, miedo de lo que se venía, me acordè de las peliculas que habia visto y las novelas donde la chicas son violadas. Quize gritar pero no pude y Juan sacó su sexo, yo lo miré y me dio asco por lo que quería hacer, forcejié un rato mientras el rompía mi truza y yo pataleaba para zafarme del imbecil ese. En un descuido suyo lo golpié en el rostro, arañándolo, él salio de encima mio y yo me paré y corrí, con el vestido rasgado, sin truza, pero con mi dignidad intacta. No se lo conté a nadie y nunca más volví a ver a Juan. Quizás pensó que lo iba a denunciar que viajó a su pueblo para no volver más.
Cuando Pancho me propuso hacerlo yo ya tenía 17, pero recordaba lo que había sucedido con Juan y por ello no me decidía a hacerlo. Pancho me puso más cerveza y yo empecé a tomas sin medida, como dándome valor. Sabía que si no lo hacía él me iba a dejar tarde o temprano y yo no queria perderlo porque me daba las alegrias que la vida me ha negado en mi vida, ademàs él estudia y sus viejos tienen plata, su papá tiene una ferretería grande y su mamà es profesora en un colegio del barrio. Me empecé a emborrachar para darme valor, pero también para sacar de mi mente el recuerdo de la experiencia con Juan. A veces, recordando lo de Juan me decía a si misma que talvez nunca me habría de gustar estar con un hombre. Siempre quize borrar esa imagen de Juan encima mio, con su sexo duro tratando de hacerme el amor a la fuerza, y viendo su sexo desnudo me daba nausea de tan solo recordarlo e imaginar que un sexo de otro hombre fuera igual al del hombre aquel que quizo tomarme sin mi consentimiento. Me hice la idea de entregarme a Pancho pero no mirar para nada su sexo, me daba asco.
Patty me contó que ya lo había echo con su enamorado en la fiesta de promoción de su colegio y que había sido una de las experiencias mas bonitas que había tenido. Me contó algunos detalles íntimos, que de que forma lo hizo, cuantas veces, que su enamorado le enseñó algunas poses y que ella había gritado no de dolor sino de placer en un hotelito medio clandestino, que habia amanecido con su enamorado y habian vuelto a hacer el amor muchas veces mas, que el sexo era muy rico. Yo tenía mis dudas. Pero el trago nublaba cada vez más mi mente. Queria que Pancho me tomara mientras yo no estuviera tán lúcida.
Salimos del bar, yo estaba recontra borracha, y pesar de haber tomado tanto mi mente sabia lo que se venía y tenía miedo, pero también curiosidad de poder experimentar todo lo que Patty me habia contado. Con el trago y los besos de Pancho me encontraba excitada, mi cuerpo pedia algo nuevo que mi mente decia no. Pero Pancho era el que controlaba mi cuerpo, mis pasos, y llegamos a un hostal, entramos al cuarto y caí tendida a la cama, mientras Pancho se tiraba encima mio. Recordé a Juan y me puse a llorar en silencio mientras también yo acariciaba a Pancho. No lo quería perder por un recuerdo. Dejé que me acariciara todo mi cuerpo, tocara mis senos, besara mi cuello y empezara a desnudarme. Deje que Pancho hiciera todo conmigo. Y él hizo todo y cuanto quizo con mi cuerpo mientra mi mente estaba perdida y de mis ojos brotaban lagrimas de dolor, pero también de placer que aun me negaba a sentir. Pero fue tan impactante tener un hombre desnudo y dentro de mi que poco a poco fui borrando de mi mente al maldito de Juan y me entregé entonces al hombre del que yo estaba completamente enamorada, y deje que mi cuerpo gozara, que mi sexo sintiera su sexo y sus manos recorrieran mi piel desnuda. Y amanecimos abrazados, tal como me contó Patty y me alegré de haberme entregado a Pancho, e hicimos el amor nuevamente, esta vez totalmente sobria, con ganas, con mi cuerpo, mente y alma.
Seguimos saliendo los fines de semana Pancho y yo y el me llevaba como siempre a comer, a pasear, y al hotelito donde amaneciamos haciendo el amor como dos chicos que creen que el mundo se va a acabar y que se debe gozar lo más se que puede.
Hace tres semanas que debia llegarme la regla y no me viene y estaba tan asustada que luego de hacer el amor con Pancho se lo conté y él me dijo que debia hacerme una prueba, que no podia estar embazarada, que él tenia que seguir estudiando, que sus padres iban a poner el grito en el cielo, que apenas eramos enamorados y el no queria un compromiso mayor conmigo. Al escucharlo me sentí noqueada. No quería creer que lo que había escuchado de sus labios fueran verdad. Le grité, le dije que como es posible que me diga eso, acaso no era el primer hombre de mi vida, acaso no me llevó y me convenció él para ir a ese hotel. Me dijo que lo del hotel era porque yo también habia querido y que además yo era mujer y debía estar cuidándome, que no era su problema, que si no lo arreglaba él me iba a dejar. Quize llorar y me dió una rabia tal que empecé a golpearlo. Tomé mis zapatos y se los aventè con tal fuerza que se paró y pensé que me iba a golpear. No lo hizo, tomo sus cosas, se vistíó rápidamente mientras le preguntaba que ibamos a hacer, él no me contestaba, se paró y salió del cuarto, entonces también me paré sin importarme que estaba totalmente desnuda y corrí a la puerta mientras el ya salía y, asi desnuda lo seguí por el pasadillo del hotel gritándole, pegándole y él sin inmutarse salió del hotel dejandome parada, frente al cuartelero y a un par de parejas que iban saliendo del hotel, viéndome tal como vine al mundo, no me importó, caminé al cuarto, me vestí, salí del hotel y regresé a casa, a mi mundo oscuro de siempre.
A Patty le pedí prestado un dinero y me compré uno de esos test de embarazo que venden en la farmacia y al dia siguiente, mientras todos aun dormian oriné en la bacenica de siempre, y puse la prueba. Al rato vi que se dibujaban las dos malditas rayas. Me jodí, pensé, ya me jodí. Fui a buscar a Pancho al instituto, lo esperé hasta la salida y cuando al fin salió lo llamé y le dije que estaba embarazada, me agarró del brazo y me llevó caminando largo tiempo, sin decirme nada, hasta llegar al hotelito donde tantas veces me habia entregado a él. Me dijo que entrara, que adentro ibamos a hablar, yo no entendí para que llevarme al hotel, pero entré, y una vez en el cuarto, apenas entré me dió un bofetada que caí en la cama, él se aventó encima mio y empezó a golpearme mientras me gritaba que era una perra, que seguro me habia embarazado para atraparlo, que él no era ningún idiota y que yo era la culpable de todo eso. No me defendí, me sentía tan estupida, culpable, perra, que me deje que me golpeara tal como mi padre golpeaba a mi madre, y que arrancara mis ropas a la fuerza mientas me poseía nuevamente, sin mi consentimiento, mientras yo lloraba, pero ya no decía nada, porque yo era nada, era basura, no le importaba ni un comino al hombre que yo pensaba que amaba y que él me amaba. Quedé totalmente desnuda, desgarrada, sucia, indigna, culpable, en esa cama del hotel donde conocí hacía tantas noches el amor, o simplemente el placer, y hoy, tirada, sólo era dolor. Pancho se fué. Terminó conmigo diciéndome que sólo habia servido para sus eyaculaciones y nada más, asi me lo dijo, con esas palabras. Maldito, maldito, maldito, mil veces maldito. Y yo estupida, mil veces estupida.
Ahora estoy aqui sola, con el maldito paquete, y no se que hacer, bueno, si lo se pero no me atrevo a hacerlo. ¡Pero que más da!, la vida me ha tratado como una basura, Juan me trato como una cualquiera, mis padres me engendraron para sufrir, Pancho sólo me ha usado. Y no se que hacer. Me visto con mis ropas rotas, no encuentro nada intacto, el maldito hasta ha roto mi pantalón, reventando el botón y la cremallera. Camino afuera del hotel mientras veo unas parejas que entran a hacer lo que se hace en un hotelito de mala muerte, camino sin rumbo, camino sin sentir mis piernas, y siento miedo de llegar a casa y contarle a mamá que esyoy embarazada. Talvez no le importe, o me bote, o me pegue. Camino hasta llegar a ver los carriles del tren. Y en mi mente recuerdo que de pequeña siempre venia hasta aqui para ver pasar el tren, me quedaba sentada a un costado mientras botaba toda ese humo negro que tapaba el sol y oscurecia el panorama. Me siento a esperar que pase, ya es tarde y siempre pasa a esta hora. Pienso y mi mente queda en blanco. ¿Por qué naci mujer?. Veo llegar a lo lejos el tren, estará por aqui quizás en un minuto. Que será de mi sin Pancho, a pesar de todo yo lo quería y me imaginé una vida con él. Ya llega el tren, y pienso en mis hermanos, esos pequeños pirañas que todo el mundo niega, veo a mi padre golpeando a mi madre, veo a mi madre que me grita y me manda a cuidar a mis hermanos, me veo detrás de la parroquia dándome los primeros besos con Juan. Yo también amé a Juan. Me veo desnuda haciendo al amor con Pancho, el acariciándome y yo entregándome totalmente. Y a Patty, mi única amiga que ahora no está conmigo. El tren está cerca, muy cerca, talvez falte 20 segundos, debo esperar un poco más, porque este tren no va a mucha velocidad, puedo fallar y no quiero fallar. Quiero desaparecer totalmente, que no quede ni rastros de mi, que no tenga oportunidad de sobrevivir. Sin querer suelto mis últimas lágrimas. Ya es hora, doy unos pasos mas y ya estoy frente al viejo tren que desde niña conozco. Y el se acerca a mi como prometiéndome nunca apartarse de mi. Y yo me entrego a él.
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