jueves, 14 de mayo de 2009
De terror
Había salido del cine después de ver esa película de terror, Hice mi cola y aunque era la última función y estaba solo, me quedé a verla. Ahora que lo pienso bien mejor me hubiera ido, ahora es demasiado de noche y tengo que ir rápido a casa. Para llegar debo cruzar delante del antiguo cementerio. Dicen que allí penan pero yo no siento miedo. Ruido. ¡Dios, que es eso! Rápido, rápido, no debo mirar atrás pero oigo cadenas arrastrándose o es mi imaginación. Siento escalofríos y las piernas me tiemblan y las siento pesadas, como si estuvieran con grilletes. Y corre un viento helado, Y la oscuridad es cada vez más densa. No debería ser así pues estamos en verano pero ahora ya casi no veo por la neblina.¡Dios! Estoy que tiemblo y no se porque. Debí ir a casa más temprano. La neblina ahora es tan densa. Ya no veo nada. Y me falta la respiración. Estoy junto a una lápida y veo un nombre: Es el mío con la fecha de hace un año. Ahora lo se. Estoy muerto y este es mi hogar ahora...
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Creación del mundo
En tiempos inmemorables hubo una gran guerra entre el fuego y la tierra, el aire y el agua. Cada uno quería dominar el universo y ninguno deseaba tranzar para terminar la disputa. El agua decía: - yo soy vital para la vida, sin mí ningún ser podrá metabolizar sus alimentos. El fuego replicaba: Por mi fuerza se podrá hacer y rehacer la materia creando materiales nuevos. El aire indicó – Sin mi el fuego no arderá, el agua se estancará y la tierra morirá con todo lo que exista. La tierra dijo: Si yo no existo no habrá sitio donde construir civilizaciones, vida. Y por siglos seguían peleando desmembrándose partes cada uno por lo violento de los golpes. Pedacitos de tierra, agua, fuego y aire flotaban por el universo. Entonces esos pedacitos empezaron a juntarse en menor o mayor medida creando a veces mundos de hielo, mundos de fuego, mundos áridos y otras veces gaseosos. Y hubo también una mezcla perfecta de los cuatro elementos y dio vida al planeta Tierra creándose la vida.
Cuentos
Papá me acuesta todos los días, o al menos cuando puede, y antes de dormir me lee un cuento o crea una historia. Recuerdo haber viajado por casi todos los planetas conocidos y otros desconocidos, pero que pienso descubrir apenas sea grande y pueda viajar al espacio. Porque quiero ser astronauta. Aunque si mal no recuerdo también conozco a los Tirano saurios, brontosauros y demás saurios que estoy seguro los hubiera descubierto sin hubiera nacido algunos siglos antes. Y conozco a los pumas, leones, ardillas, ratones, hámster, porque son mis personajes favoritos en las historias que me lee o se inventa mi papá. Aunque a veces no puedo dormir tranquilo si la historia es de fantasmas, aparecidos, muertos, perros asesinos, de ultratumba, esos días no apago la luz del cuarto y no me importa si papá o mamá se enojan pero si tengo miedo voy a dormir a su cuarto y aunque amanecemos todos adoloridos por la incomodidad de no poder movernos, al menos sigo vivo. Hoy estoy esperando a papá para un nuevo cuento, espero que esta vez sea de comidas, porque tengo que alimentarme bien para poder viajar al espacio, descubrir saurios o cualquier otra cosa que me depare el destino.
El celular
Érase una vez que no existía comunicación más allá de los gestos y la voz hasta que a alguien se le ocurrió la idea de crear la escritura que permitió plasmar nuestras ideas y hacerlas perdurables en el tiempo mas allá de la voz. Con el tiempo y mucho esfuerzo e invención se creo la imprenta que permitió masificar la lectura. En estos dos siglos últimos el hombre puso mayor inventiva en objetos inanimados que hicieron más dinámico nuestra comunicación con el teléfono, por ejemplo, que permitió “hablar” entre grandes distancias y en “en vivo y en directo”. En los últimos años este teléfono que empezó siendo un conjunto sistematizado de cables y cables se sofisticó aun más y llego el celular que no es sino un teléfono inalámbrico de gran alcance. Y hoy nadie puede vivir sin su celular, que también es su agenda, recordatorio, alarma, reloj, radio, cámara, amigo fiel, compañero de juego, etc.
Y cuento esto porque hoy se me perdió mi celular y me siento en una isla como naufrago, sin contacto, sin comunicación. ¡Mi celular, mi mundo, mi vida!
Y cuento esto porque hoy se me perdió mi celular y me siento en una isla como naufrago, sin contacto, sin comunicación. ¡Mi celular, mi mundo, mi vida!
El aguijón
Esta abeja era tan inquieta que había sido todo un dolor de cabeza mantenerla calmada en la colmena. Era aun pequeña para salir del panal pero ya quería explorar el campo, volar con sus pequeñas alas, recoger el polen de las flores para hacer la miel que tanto le gustaba. La reina madre no había autorizado jamás a una abeja salir del panal siendo tan pequeña, sin entrenamiento, sin las advertencias de los peligros que encerraba el mundo allá afuera. Pero esta abejita no estaba dispuesta a esperar mas tiempo pues sentía que la vida se le estaba yendo dentro del panal, y sin autorización salió sin que se dieran cuenta. Al hacer el recuento diario una abeja guardián se dio cuenta que faltaba la abejita. - ¡Vaya! - dijo la reina – ojala no se exponga al peligro y vuelva a salvo y que no use el aguijón.
Mientras tanto la abejita recorría flor tras flor empapándose cada vez de polen, alegre, revolcándose, haciendo zumbir sus alitas cuando de pronto sintió un manotazo. Enfurecida vio un pequeño niño y se lanzo en ataque, hundiendo el aguijón, y al tratar de sacarlo sintió un gran dolor. Voló asustada, herida, siendo que la vida se terminaba antes de tiempo.
Mientras tanto la abejita recorría flor tras flor empapándose cada vez de polen, alegre, revolcándose, haciendo zumbir sus alitas cuando de pronto sintió un manotazo. Enfurecida vio un pequeño niño y se lanzo en ataque, hundiendo el aguijón, y al tratar de sacarlo sintió un gran dolor. Voló asustada, herida, siendo que la vida se terminaba antes de tiempo.
Vacaciones
Eran vacaciones y tenían derecho a descansar luego de todo un año de trabajo y estudio. Así que tomaron el primer vuelo y salieron de la ciudad tan bulliciosa como es la nuestra. Escogieron un tour turístico por esa ciudad tan hermosa que tantas veces habían visto por fotos o en sus continuas incursiones por Internet.
Llegaron a la ciudad al mediodía, se hospedaron en un bonito hotel y salieron a ver las maravillas que encerraba este pueblo, la frescura del campo, el cielo tan limpio que deslumbraba a la vista. Fueron a cada museo y se maravillaron de toda la herencia cultural de nuestros antepasados. Tomaron muchas fotos y filmaron bellos paisajes con su carismática gente.
Al volver a casa, luego de dos semanas estaban tan frescos, revitalizados, con mucha energía para comenzar de nuevo. Fueron muy buenas vacaciones.
Llegaron a la ciudad al mediodía, se hospedaron en un bonito hotel y salieron a ver las maravillas que encerraba este pueblo, la frescura del campo, el cielo tan limpio que deslumbraba a la vista. Fueron a cada museo y se maravillaron de toda la herencia cultural de nuestros antepasados. Tomaron muchas fotos y filmaron bellos paisajes con su carismática gente.
Al volver a casa, luego de dos semanas estaban tan frescos, revitalizados, con mucha energía para comenzar de nuevo. Fueron muy buenas vacaciones.
Niña engreída
Carmen era una niña muy engreída, la menor de entre tres hermanos. Todo cuanto quería lo obtenía y sus padres les habían dicho a sus hermanos que hicieran todo por complacerla. Tan extremo era todo ello que hasta sus deberes escolares se los resolvían sus hermanos y ella recibía buenas notas por los trabajos presentados a pesar de no saber nada. Y eso hubiera seguido inalterable si no fuera porque se presentó la semana de exámenes. Carmen había hecho un plagio muy bien escondido y mientras se desarrollaba el examen ella copiaba las respuestas. Su maestra se dio cuenta y la hizo parar: -Carmen, párate y ahora vas a responderme algunas preguntas. Y le hizo las mismas preguntas de la prueba y Carmen no pudo responder una sola. – Ahora ve al rincón. Sus padres fueron al colegio y la maestra también les llamó la atención. Solo así Carmen pudo cambiar y ahora si es la mejor de la clase. Y ya no es engreída.
El perro fiel
Mientras caminaba por la calle, retornando a la casa Nicolas se encontró con un pobre perrito que se notaba había sido golpeado, talvez por una persona de mal corazón, y abandonado a su suerte. Lo llevó a casa y le curó sus heridas. Cuando llegaron sus padres Nicolas les contó sobre el perro y les rogó que se lo dejaran quedar, les prometió cuidarlo y limpiar todo cuando hiciera el perrito pero su padre se negó. Nicolás tuvo que dejar ir al perro y lloró amargamente. Pero a escondidas le daba comida al can, y cada vez que veía a su padre el perro se escondía detrás de un árbol que estaba cerca de la casa. Cuando Nicolas iba al colegio el perro lo acompañaba hasta la entrada y lo esperaba a la salid. Un día al salir de casa había un perro muy bravo sin correa y apenas vio a Nicolas se abalanzó sobre él pero su perrito se interpuso y recibió la mordida. El otro perro escapó al ver salir a padre de Nicolas de la casa. Nicolas lloró pensado que había muerto su perrito pero su padre se llevó al animal. Luego de horas volvió a casa con el perro enyesado una de sus patas. Lo habían salvado. Su padre recapacitó y dejo que Nicolas se quedara con su mascota pues vio que era un perro muy fiel.
Temblor
Todos los días apenas llegaba la hora de descanso todos salían corriendo, cada uno mas rápido que el otro, con la intención de llegar primero a la loza deportiva y apoderarse de ella por todo el recreo. Los chicos de los diferentes salones no respetaban turnos, así que a veces por correr se tropezaban y terminaban golpeados. Los profesores le habían recomendado no correr, y por el contrario, compartir la loza como amigos. Un día, cuando apenas quedaba unos minutos para empezar el recreo empezó a temblar la tierra, primero despacio, y poco a poco se incremento la fuerza, tanto que empezaron a caer cosas de los estantes. Los chicos se desesperaron y empezaron a correr por todas partes, los profesores llamaban a la calma pero todo era gritos y correrías. Cuando terminó el temblor muchos ya estaban sobre la loza deportiva, llorando y golpeados, no por el temblor, sino por la desesperación de los muchachos.
El niño de bella voz
Francisco era un niño muy tímido que le encantaba cantar. El no era el mas popular en sus clase y muchos de sus compañeros se burlaban de él cada vez que lo veían en el salón de música, ya tocando algún instrumento o entonando algunas canciones que la profesora de música le había enseñado a la clase. Próximo al aniversario del colegio, llegó la invitación de Dirección a presentar algún número artístico, así que sus compañeros dijeron presentar un número de rock y Francisco quería estar con ellos pero ellos no lo aceptaron. Muy apesadumbrado, le pidió permiso a la profesora para presentar un número individual y así lo hizo. El día del aniversario muchos presentaron bailes, otros cantaron en grupo. Y llego su turno. Al principio se escuchaba el bullicio, pero mientras cantaba y entonaba una bella canción se hizo un silencio como nunca. Todos se quedaron asombrados por la bella voz que escuchaban, sus profesores estaban muy contentos y los padres maravillados. Gracias a Francisco su salón ganó el premio y sus compañeros se volvieron sus amigos.
El gusano
Después de caminar por largo rato entre las manzanas rojas encontró una que le parecía buena idea profanar. Mordió y mordió el fruto mientras se iba acercando al corazón del mismo, allá donde encontraría refugio para dormir la siesta que se merecía.
Tardó largo rato en morder la manzana y hacer un largo agujero, pero finalmente llego al corazón y se durmió plácidamente.
Durmió un día completo y se despertó por un movimiento brusco. ¿Qué pasa? - se dijo a si mismo y saliendo a rastras de su agujero vio que ya no se encontraba en el patio, estaba en medio de una habitación que los humanos llamaban casa. Se asustó y empezó a arrastrarse llegando al piso, pero la persona que lo había llevado se dio cuenta y sin darle tiempo a reaccionar lo pisó.
Tardó largo rato en morder la manzana y hacer un largo agujero, pero finalmente llego al corazón y se durmió plácidamente.
Durmió un día completo y se despertó por un movimiento brusco. ¿Qué pasa? - se dijo a si mismo y saliendo a rastras de su agujero vio que ya no se encontraba en el patio, estaba en medio de una habitación que los humanos llamaban casa. Se asustó y empezó a arrastrarse llegando al piso, pero la persona que lo había llevado se dio cuenta y sin darle tiempo a reaccionar lo pisó.
La alcancía
Le habían prometido que cuando llenara la alcancía le iban a completar lo que faltara para comprar una bicicleta. Pedro era un niño de 10 años y todos sus demás compañeros ya tenían su bicicleta menos él. Un poco desilusionado recibió ese objeto de yeso en forma de un chanchito vació, con una abertura arriba con apenas espacio para poner una moneda. ¿Cuánto tiempo voy a tardarme en juntar el dinero? – se dijo. Entonces le llegaron muchos recados: -Pedrito ayúdame a lavar el carro y te daré tu propina – Pedrito ve a la tienda a comprarme algunas cositas y te quedas con el vuelto. – Pedrito baña a mi mascota y te daré una gran recompensa. ¡Vaya! - se dijo – así en poco tiempo tendré mi bicicleta. Todo lo que ganaba lo ponía en la alcancía y en un corto tiempo lo vio repleto. Entonces con su papá, llegando un fin de mes procedieron a romper al chanchito. Su papá puso una parte más y tuvo su bicicleta. –Hijo, mientras que a otros le regalaron su bicicleta, tu te lo ganaste, me siento orgulloso de ti - le dijo su papá, entonces Pedrito siento mucha alegría por esas palabras, muchas mas que por tener la bicicleta.
El botón
No sabía que hacía en medio de tantos como él. El no era un simple botón como otros tantos. Veía como la costurera recibía muchos pedidos: - Señora Irma se me salió el botón del pantalón, haber si me lo arregla. – Irmita cámbiame estos botones tan feos por unos de color marfil. Y de esta y muchas otras formas muchos botones se habían ido tras un cliente que no le merecía mayor atención. Hasta que un día llego una bella dama: - Irma, hazme un pantalón y una blusa, con un chaleco y le pones unos botones forrados, no importa el precio pero que quede fenomenal. ¡Esa es mi oportunidad! - se dijo el botón y cuando la costurera no se dio cuenta apartó los demás botones y se puso con el mejor ángulo para ser visto. La mujer lo tomó, lo vio por largo rato inspeccionándolo y vio que ese era el botón perfecto para cerrar el chaleco. Así el botón pudo salir a recorrer el mundo con una muy buena vista.
El cumpleaños
Llegaba el día de su cumpleaños. María estaba tan ilusionada. Lo había estado esperando tanto tiempo. Había ido al cumpleaños de cada uno de sus compañeras de aula y a cada una le habían hecho una gran fiesta, con torta, bocaditos, pastelillos, confetis, payasos. ¡Que gran fiesta la que le esperaba!
Su papá le había prometido hacérselo como ella quería, y su papá nunca diría una mentira.
En la noche anterior a la fiesta escuchó discutir a mamá y papá, mientras ellos pensaban que María ya estaba durmiendo: Amor - le decía su mamá a su papá – si no hay dinero para la fiesta entonces no se hace nada – No, dijo él, se lo prometí, así que aunque nos quedemos sin un solo centavo no la voy a desilusionar.
María pensó que su cumpleaños iba a provocar un malestar en casa así que le dijo a sus papas que ya no hicieran nada, pero papa y mamá le dijeron: - Gracias Maria por tu gesto pero lo que se promete se cumple, además esto no se repite todos los días. Maria tuvo su fiesta y aprendió a querer más a sus papas por el sacrificio que hacían por ella.
Su papá le había prometido hacérselo como ella quería, y su papá nunca diría una mentira.
En la noche anterior a la fiesta escuchó discutir a mamá y papá, mientras ellos pensaban que María ya estaba durmiendo: Amor - le decía su mamá a su papá – si no hay dinero para la fiesta entonces no se hace nada – No, dijo él, se lo prometí, así que aunque nos quedemos sin un solo centavo no la voy a desilusionar.
María pensó que su cumpleaños iba a provocar un malestar en casa así que le dijo a sus papas que ya no hicieran nada, pero papa y mamá le dijeron: - Gracias Maria por tu gesto pero lo que se promete se cumple, además esto no se repite todos los días. Maria tuvo su fiesta y aprendió a querer más a sus papas por el sacrificio que hacían por ella.
La oruga
Cuando iba caminado por entre las ramas, buscando la más apetecible hoja, aquella que estuviese tierna, no tan quemada por el sol ni demasiada humedecida por el rocío de la mañana, tropezó la pequeña oruga con algo que ella no había visto en su corta vida. Lo sintió en sus pequeñas patitas, como unos hilitos que con cada paso se enredaba más y más. De pronto vio que por sobre ella bajaba colgada de otro hilo una araña monstruosa. Recordó que le contaron que ellos se comían a otros como ella y tuvo mucho miedo, la oruga no quería morir, quería ver el mundo y convertirse en la mariposa prometida. Temblaba de miedo sintiendo que la araña se acercaba más y más, y con fuerza mas allá de lo que su cuerpecito podía tener rompió la telaraña rodando por entre las hojas y cayendo al suelo pero salvando su vida.
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