jueves, 14 de mayo de 2009

El botón

No sabía que hacía en medio de tantos como él. El no era un simple botón como otros tantos. Veía como la costurera recibía muchos pedidos: - Señora Irma se me salió el botón del pantalón, haber si me lo arregla. – Irmita cámbiame estos botones tan feos por unos de color marfil. Y de esta y muchas otras formas muchos botones se habían ido tras un cliente que no le merecía mayor atención. Hasta que un día llego una bella dama: - Irma, hazme un pantalón y una blusa, con un chaleco y le pones unos botones forrados, no importa el precio pero que quede fenomenal. ¡Esa es mi oportunidad! - se dijo el botón y cuando la costurera no se dio cuenta apartó los demás botones y se puso con el mejor ángulo para ser visto. La mujer lo tomó, lo vio por largo rato inspeccionándolo y vio que ese era el botón perfecto para cerrar el chaleco. Así el botón pudo salir a recorrer el mundo con una muy buena vista.

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