jueves, 14 de mayo de 2009

La alcancía

Le habían prometido que cuando llenara la alcancía le iban a completar lo que faltara para comprar una bicicleta. Pedro era un niño de 10 años y todos sus demás compañeros ya tenían su bicicleta menos él. Un poco desilusionado recibió ese objeto de yeso en forma de un chanchito vació, con una abertura arriba con apenas espacio para poner una moneda. ¿Cuánto tiempo voy a tardarme en juntar el dinero? – se dijo. Entonces le llegaron muchos recados: -Pedrito ayúdame a lavar el carro y te daré tu propina – Pedrito ve a la tienda a comprarme algunas cositas y te quedas con el vuelto. – Pedrito baña a mi mascota y te daré una gran recompensa. ¡Vaya! - se dijo – así en poco tiempo tendré mi bicicleta. Todo lo que ganaba lo ponía en la alcancía y en un corto tiempo lo vio repleto. Entonces con su papá, llegando un fin de mes procedieron a romper al chanchito. Su papá puso una parte más y tuvo su bicicleta. –Hijo, mientras que a otros le regalaron su bicicleta, tu te lo ganaste, me siento orgulloso de ti - le dijo su papá, entonces Pedrito siento mucha alegría por esas palabras, muchas mas que por tener la bicicleta.

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