jueves, 14 de mayo de 2009
La oruga
Cuando iba caminado por entre las ramas, buscando la más apetecible hoja, aquella que estuviese tierna, no tan quemada por el sol ni demasiada humedecida por el rocío de la mañana, tropezó la pequeña oruga con algo que ella no había visto en su corta vida. Lo sintió en sus pequeñas patitas, como unos hilitos que con cada paso se enredaba más y más. De pronto vio que por sobre ella bajaba colgada de otro hilo una araña monstruosa. Recordó que le contaron que ellos se comían a otros como ella y tuvo mucho miedo, la oruga no quería morir, quería ver el mundo y convertirse en la mariposa prometida. Temblaba de miedo sintiendo que la araña se acercaba más y más, y con fuerza mas allá de lo que su cuerpecito podía tener rompió la telaraña rodando por entre las hojas y cayendo al suelo pero salvando su vida.
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